viernes, 27 de agosto de 2010

Premio Nobel de la Paz insta a jóvenes a hacer valer sus derechos

  • En “muchos” países del mundo los jóvenes están olvidados, lamenta Shirin Ebadi
  • Christian Rea Tizcareño-enviado
    Shirin Ebadi participó en la Conferencia Mundial de la Juventud
    León, Guanajuato, agosto 27 de 2010.
    Exijan respeto a los gobiernos. Si les violan sus derechos, no se queden callados, dijo a cerca de 3 mil jóvenes, la Premio Nobel de la Paz 2003, Shirin Ebadi.
    Este jueves, en la Conferencia Mundial de la Juventud (CMJ), la primera mujer musulmana en recibir el Nobel de la Paz mencionó que manifestaciones como las realizadas en las calles de esta ciudad en los últimos días, no se podrían llevar a cabo en su país natal, Irán.
    Encarcelada en múltiples ocasiones por defender los derechos humanos, la profesora universitaria destacó que en “muchos” países del mundo los jóvenes están olvidados, y como consecuencia, hay un aumento considerable de infecciones por VIH, desempleo y pobreza, entre otros problemas globales.
    En lengua persa, narró que la carencia de libertad es uno de los problemas más importantes de los jóvenes iraníes. Mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio en ese país es un delito castigado con 100 latigazos. El adulterio se pena con lapidación. Asimismo, cualquier pareja que camina tomada de la mano o se da un beso en la calle es detenida por la policía, quien “asegura el cumplimiento de las leyes morales”, y entonces los novios reciben o azotes o pagar una multa.
    La homosexualidad en las leyes de República Islámica de Irán es un delito. Se pena con la ejecución. Las mujeres deben vestirse con un pantalón, “luego una especie de levita, una chaqueta larga y un pañuelo en la cabeza”. Si rompen con este precepto, se considera “un acto delincuente y les espera el castigo de latigazos”, expresó.
    La autora de El despertar de Irán, condenó un proyecto jurídico aprobado por el parlamento en ese país para separar a los hombres de las mujeres en las universidades, en un contexto en el que la población femenina tiene prohibido asistir a los estadios de futbol y donde si una casada desea salir del territorio, debe pedir permiso a su esposo.
    Un hombre puede estar casado hasta con cuatro mujeres y puede decidir “sin ninguna razón justificada” divorciarse de cualquiera de ellas. Sin embargo, para el género femenino, disolver el vínculo matrimonial “es una labor muy difícil de conseguir”, reprobó.
    “En Irán, las chicas están más humilladas que los varones. Según la ley aprobada después de la Revolución Islámica, el valor que se le da a la vida de la mujer es la mitad que se le da a la vida de un hombre. Es decir, si un chico y una chica están en la calle, y sucede un ataque, y ambos son heridos, la indemnización que se paga a la familia o a la chica herida es la mitad con respecto a la que se le da al hombre herido”, ejemplificó la jurista.
    De acuerdo con la doctora Ebadi, las leyes de la Revolución Islámica establecen que la edad penal de las mujeres es de nueve años y 15 para los hombres. En otras palabras, a los jóvenes de esta edad, se les trata de la misma forma que a una persona con cuatro décadas de vida.
    La también activista instó a los jóvenes a defender sus derechos humanos, así como a solidarizarse con quienes son violentados en Irán. Al final de su exposición, el público la ovacionó de pie.

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