Redacción NotieSe ![]() México DF, octubre 05 de 2011. Por origen étnico, género, preferencias sexuales, discapacidades, condición social y de salud, religión, opiniones, estado civil, para discriminar hay infinidad de motivos, pero las consecuencias son siempre las mismas: se atenta contra la dignidad humana, se pisotean los derechos y libertades, además de incitar a la violencia física y psicológica. Ahora, ¿qué pasa cuando los medios masivos de comunicación emiten contenidos denigrantes? La discriminación se difunde y se fomenta a gran escala al grado de convertir estas prácticas en situaciones aceptadas y cotidianas. Para contraatacar esta situación, se lanzó el Observatorio Rostros de la Discriminación (ORD) por iniciativa de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) en México, el Instituto Mexicano de la Radio, la Universidad Iberoamericana, la Fundación Manuel Buendía (FMB) y La Cabaretiza AC. A través de un micrositio y de las redes sociales Facebook y Twitter, el ORD permite a todo el público evidenciar anuncios impresos, videos, declaraciones de personajes públicos o cualquier mensaje discriminatorio en los medios y la publicidad. Además, dentro de un año, los organizadores realizarán un reporte de resultados con la selección de los mejores ejemplos de discriminación, y reconocerán a los ciudadanos más involucrados como Observadores por la No Discriminación. El Observatorio invita a publicar casos como el comercial de un chocolate en el que la actriz Anahí interpreta a un joven que cuando no come se vuelve “una nena”; las campañas de un desodorante donde el hombre se muestra como el dominador de cualquier mujer, o la declaración de un diputado del Partido Acción Nacional en la que asegura que la sociedad de Querétaro “no está preparada” para tener candidatos homosexuales a puestos políticos. En su página de Facebook, el Observatorio clasifica y aporta una explicación de cómo los mensajes rastreados por el público incurrieron en un acto discriminatorio. Por ejemplo, en un post acerca del programa de televisión Las Lavanderas, el ORD explica que una de las conductoras lastima la dignidad de la mujer al señalar como “zorras” a sus compañeras que trabajan en el canal de la emisión sólo por usar un tipo determinado de ropa interior. Esta iniciativa contribuye, se dijo durante la presentación del ORD el pasado martes, a “conformar sectores ciudadanos más críticos e informados, con mayor capacidad de exigir, y sobre todo, promotores de la equidad para todos los grupos de población”. Para ello, los interesados pueden participar en Facebook: Observatorio de Rostros de la Discriminación, o en Twitter @ObservatorioRD. La página electrónica www.hchr.org.mx/rostrosdeladiscriminacion y el correo electrónico observatoriord@gmail.com, también están a disposición del público. |

Martes 25 de octubre de 2011, p. 40
El maíz criollo, del que México es centro de origen, ya que aquí se encuentran 59 de sus razas, no sólo es el cultivo más importante en el mundo y forma parte del patrimonio cultural y alimentario de la humanidad, sino que también servirá para hacer frente al cambio climático y el hambre, sostuvo Antonio Turrent, vicepresidente de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS).
Aseveró que gran parte de la siembra que se hace en el país es de las razas nativas, por lo que de acabar con ellas y sembrar maíz transgénico significaría una producción cercana a cero del grano criollo en esas áreas.
No habrá manera de detener el flujo genético de los maíces transgénicos, por lo que se extenderá a todo el país en un camino sin retorno. Los granos genéticamente modificados tampoco representan más productividad y sí ponen en riesgo a los maíces mexicanos
, señaló.
Greenpeace, Semillas de Vida y Raúl Hernández –ganador de Iniciativa México 2010–, señalaron que ya se ha detectado maíz contaminado por transgénicos, con lo que se pone en riesgo la condición privilegiada de México como reservorio genético.
Entidades internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, han mostrado su preocupación por la contaminación génica si se introducen cultivos transgénicos en los centros de origen, por ejemplo, la papa transgénica en Bolivia o el maíz transgénico en México. Llamaron al programa Iniciativa México a no permitir que se contamine
con la premiación del proyecto Maíces Mexicanos, el cual, aseguraron, ha sido financiado por Monsanto, empresa trasnacional que busca comercializar semillas transgénicas en el país, las cuales plantean un serio riesgo de contaminación por flujo génico hacia los maíces mexicanos.
Alrededor de mil científicos nacionales e internacionales han expresado su preocupación por los riesgos del uso de maíz transgénico en México, y hasta el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier De Schutter, planteó en su recomendación oficial el regreso a la moratoria sobre las pruebas de campo y en el cultivo comercial de maíz transgénico, con la finalidad de proteger la biodiversidad de las gramíneas
.
Los consumidores seremos afectados, pues se pone en peligro el principal alimento que nos provee de 55 por ciento de ingesta calórica diaria y 22 por ciento de la proteína a los mexicanos. También coloca en peligro la producción y variabilidad que permite la riqueza de platillos mexicanos, para cada uno de los cuales se requiere una variedad específica
, dijo Adelita San Vicente Tello, de Semillas de Vida.
Además, está demostrado que la coexistencia de maíces transgénicos y no transgénicos no es posible. Es muy grave que industria y gobierno hagan falsas promesas a los problemas del campo, como son los maíces transgénicos tolerantes a sequía. Es sabido por Monsanto y por los funcionarios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación que dichos maíces acabarán en la lista de promesas fallidas de la tecnología de los transgénicos: mayor rendimiento y menor uso de agroquímicos.
, dijo a su vez Alejandro Espinosa, de la UCCS.