Redacción NotieSe ![]() Expertos en VIH temen propagación del uso de la droga. Foto: Times Live México DF, enero 31 de 2011. Elaborada con marihuana, antirretrovirales, detergente en polvo y veneno para ratas, la 'whoonga' es una sustancia que recientemente se ha comenzado a utilizar como nueva droga en Sudáfrica, situación que coloca a las personas seropositivas bajo la amenaza de sufrir robos o extorsiones por parte de los adictos. Con base en lo señalado por expertos en el tema, la popularidad de la sustancia radica en que se fuma y es relativamente barata, al venderse a dos euros la dosis, un precio bajo comparado con el costo de otras drogas duras. Aunque todavía no está comprobado que los fármacos contra el VIH/sida potencialicen realmente los efectos de la marihuana, los especialistas aseguran que con este fenómeno, la gente seropositiva es la que más se encuentra expuesta, pues al abandonar las clínicas con los antirretrovirales, que adquieren de forma gratuita, son objeto de asaltos por parte de los adictos. Vish Naidoo, portavoz de la agencia nacional de policía de Sudáfrica, asegura, sin embargo, que el problema está "bajo control", a pesar de que en tan sólo unos años ha pasado de estar localizado en ciudades de la costa sudafricana, a encontrarse en las principales urbes del país. Por su parte, Thokozani Sokhulu, director del 'Proyecto Whoonga', un programa que ayuda a la rehabilitación y reinserción de los adictos en la región de Kwatabeka, en la provincia de KwaZulu-Natal, menciona que la principal causa del surgimiento y demanda de esta nueva droga es el desempleo, ya que “los jóvenes pasan todo el día en la calle, sin hacer nada, y ahí es cuando se enganchan” El programa de rehabilitación empezó hace un año, pero de acuerdo con su director, ahora sufre la sequía de fondos y la inacción del gobierno sudafricano con mayores problemas en su lista de prioridades, a pesar de que, recuerda Sokhulu, las autoridades han constatado cómo algunos adictos al 'whoonga' incluso se han infectado de VIH a conciencia con el objetivo de obtener los antirretrovirales de forma legal y gratuita. Entre las actividades del 'Proyecto Whoonga' está la de ofrecer ayuda psicológica para la rehabilitación y, lo que es más importante según Thokozani, un programa de actividades que mantiene "ocupados" a los afectados y además les aporta "herramientas" para su futuro profesional. Lavado de coches y reciclaje de la basura son algunas de las actividades que ayudan a los adictos a tener un futuro después de la droga. Sudáfrica es la nación con el mayor número de personas que viven con VIH/sida en todo el mundo, con cerca del 17 por ciento de su población infectada, y donde existe una gran mitología en torno al virus, cuya infección se previene, según el presidente del país, Jacob Zuma, tomando una ducha después de haber mantenido relaciones sexuales de riesgo. |

Domingo 6 de febrero de 2011, p. 18
La exhibición de vehículos, armas y uniformes es un buen imán para las multitudes. Así lo demostró el primer fin de semana de la muestra La gran fuerza de México, que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) presenta actualmente en el Antiguo Colegio Militar de Popotla, donde permanecerá hasta el 2 de marzo.
En una apertura poco frecuente de las fuerzas armadas del país, las estrellas de la exposición son los juguetes
de la guerra
contra el crimen organizado, en particular los más grandes y vistosos.
Un enorme helicóptero artillado domina el escenario de la explanada del colegio, y provoca filas para ver cómo es semejante monstruo en su interior. Un poco más adelante, una tanqueta concentra a decenas de padres que quieren fotografiar a sus hijos trepados en ella.
En todas partes puede notarse una especie de admiración infantil. El ruido de un módulo se confunde con el de otro, y las explicaciones de los paracaidistas a veces se mezclan con las de los buzos, los artilleros o los equipos especiales, en un espacio donde se construye por todos lados una imagen heroica de los soldados, con marchas militares y el Huapango de Moncayo incluido.
Los invitados de lujo, a no dudarlo, son los niños y los adolescentes. Con el rostro pintado con manchas de camuflaje, pueden subirse a las Hummer artilladas, a las lanchas rápidas o a los camiones de transporte de tropas, además de cargar algunos de los aparatos que utilizan los soldados en su trabajo cotidiano.
Presentado así, el arsenal de las fuerzas armadas se ve impresionante, pero lo es todavía más el hecho de que el crimen organizado lo pueda rebasar.
–¿El narco tiene tantas armas como ustedes?
–¿Quiere que le diga la verdad?: Ellos tienen hasta más, pero lo que no tienen es disciplina. Son gente que reclutan, pero que no saben cómo utilizar sus armas, dice un oficial con 27 años de servicio en el Ejército.
No sólo los niños se pintan la cara como soldados de infantería, también muchos de sus papás lo hacen y dicen con gesto serio que si ellos se los pidieran, los dejarían ser uniformados, porque es una labor con la que servirían al país.
Los despliegues de fuerza dejan sin palabras a más de uno, pero también provocan en otros las dudas más inesperadas. Después de escuchar la velocidad, peso y armas de un helicóptero, en voz de su propio capitán, un adolescente le pregunta a su amigo, mientras caminan hacia la salida: Si tienen tanto equipo, ¿por qué no han garrado al Chapo?