Guillermo Montalvo Fuentes ![]() México DF, noviembre 10 de 2011. Aunque según datos del Ejecutivo Federal 52 millones de mexicanos están afiliados actualmente al Seguro Popular, lo que representa 43 por ciento de la cobertura universal de salud en el país, 29 por ciento de los gastos que hacen las familias, destinados al cuidado de su salud, está relacionado con la compra de medicamentos, esto de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2010. Para especialistas de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, lo anterior revela que la afiliación por sí misma no garantiza el acceso a los servicios de salud. “Se habla de un aumento en la afiliación de personas que no tenían seguridad social, pero no de cómo se garantiza el acceso efectivo a los servicios de salud y medicamentos de quienes ya están afiliados. En este sentido, tenemos dos realidades: por un lado la afiliación, la cobertura universal en el registro, y por otro, los hechos, que nos dan cuenta de algunos problemas de opacidad, falta de rendición de cuentas, falta de infraestructura sanitaria y mal ejercicio de los recursos”, coincidieron Briseida Lavielle, Gina Chacón y Mariana Pérez, investigadoras del área de presupuestos en Fundar. Explicaron que uno de los problemas de acceso más frecuente es el desabasto de fármacos en clínicas y hospitales, lo que afecta la economía de las familias. Por tal motivo subrayaron que la cobertura universal no se logrará hasta que se reduzca la proporción de financiamiento que ponen las personas de su bolsillo para acceder al sistema de salud y a los medicamentos. “La cobertura universal demanda una serie de aspectos que en México no se están cumpliendo; no sólo hablamos de calidad en los servicios y accesibilidad, sino también de ver los recursos reflejados en la mejora de las condiciones de salud y de vida de la población afiliada” A pesar de que existen lineamientos específicos en relación a la compra de fármacos, los estados no los cumplen, pues aunque tienen la obligación de gastar hasta 30 por ciento de las asignaciones en la compra de medicamentos genéricos, y con los precios de referencia que establece la Secretaría de Salud, la Auditoría Superior de la Federación, con respecto al Informe de la Cuenta Pública de 2009, demostró que no sucede así. Para las investigadoras de Fundar esta situación es compleja, debido a que una vez que el dinero va de la federación a los estados, no hay manera de obligarlos a que den una rendición de cuentas de regreso. “Con base en datos de la Auditoría Superior de la Federación de 2009, los estados más opacos que, si bien no desviaron, sí por lo menos hicieron mal uso de los recursos, fueron Chiapas, Michoacán y Guerrero. El caso de éste último es el más alarmante, pues estamos hablando de 27 millones de pesos como saldo total de irregularidades en compra de medicamentos, un gasto que no es menor si se consideran las carencias que tiene el estado” Lavielle, Chacón y Pérez mencionaron que los estados sí compran los medicamentos, pero el problema está en el uso de los recursos, pues los adquieren a sobreprecios, lo cual impacta en el abasto de fármacos en clínicas y centros de salud. Aunque reconocieron que es responsabilidad de los diputados “ser creativos” y encontrar lineamientos específicos que ayuden a llevar un mejor control del gasto y más transparencia, pues son ellos, los legisladores, quienes discuten el Presupuesto de Egresos de la Federación y pueden poner “candados”, no sólo al Seguro Popular, sino a todos los programas públicos, las investigadoras sugirieron como posibles soluciones la intervención, además de la Auditoría Superior de la Federación, de la Secretaría de la Función Pública, instancia que tiene las atribuciones para vigilar y controlar el gasto. |



Miércoles 23 de noviembre de 2011, p. 36
Miles de maestros de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas se manifestaron ayer en rechazo a las políticas educativa y laboral del gobierno del presidente Felipe Calderón, a quien acusaron de pretender privatizar el sector mediante la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE).
Con paros, marchas, mítines, bloqueos viales, toma de edificios públicos y casetas de peaje, los mentores atendieron el llamado al Paro cívico nacional por la defensa de la educación pública y el empleo.
Exigieron la salida de la cacique
Elba Esther Gordillo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y mejor servicio del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste).
En Oaxaca, los 73 mil docentes adheridos a la sección 22 del SNTE marcharon y bloquearon vialidades en la capital y las principales ciudades del estado.
Cerraron los accesos a dependencias estatales y federales, así como tiendas departamentales y de autoservicio, y tomaron casetas de cobro, entre ellas la ubicada cerca del municipio de Coixtlahuaca.
En el Istmo de Tehuantepec, unos 13 mil maestros cerraron carreteras en los municipios de Salina Cruz, Tehuantepec, Ciudad Ixtepec, Tapanatepec y Matías Romero, lo que incomunicó esa región con la capital de Oaxaca, Chiapas y Veracruz.
Cientos de autobuses, camiones y automóviles particulares quedaron varados. El paro dejó sin clases a un millón 300 mil alumnos de 13 mil planteles de prescolar, primaria, secundaria y educación media superior.
En Guerrero, unas 10 mil personas efectuaron movilizaciones simultáneas en Chilpancingo, Tlapa de Comonfort, Acapulco, Ciudad Altamirano e Iguala, convocadas por el Frente de Masas de Guerrero, que aglutina a más de 30 organizaciones.
En Tlapa, unos 500 campesinos, profesores de educación indígena y miembros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) bloquearon las salidas de las vías que comunican esa demarcación con Chilpancingo, Puebla, Metlatónoc y Marquelia.
Exigieron la cancelación de la ACE, la salida del Ejército de las comunidades de la región, castigo a los culpables de asesinatos y desapariciones en años recientes, y la liberación de presos políticos.
En el puerto de Acapulco, un grupo de mentores bloqueó las entradas a la Secretaría de Educación estatal y al Issste, donde denunciaron falta de medicamentos, personal y disponibilidad de camas.
Pidieron mejorar los servicios que ofrece la institución y que las pensiones de los trabajadores jubilados se calculen de manera adecuada.
Unos 300 maestros de los seis planteles del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos de Guerrero suspendieron labores para exigir la destitución del director general de ese sistema, Mauro García, a quien acusan de incumplir el contrato colectivo de trabajo. Unos 2 mil 600 alumnos se quedaron sin clases.
Por separado, un centenar de campesinos de los bienes comunales de Cacahuatepec, en la zona rural de Acapulco, se plantaron en el palacio federal para denunciar corruptelas de los supervisores del Procampo.
En Chilpancingo, Minervino Morán, dirigente del Frente de Masas, encabezó a unas 3 mil personas que marcharon al palacio de gobierno. Nadie los atendió y en protesta bloquearon la Autopista del Sol de las 14 a las 16 horas.
En Morelia, Michoacán, marcharon más de 7 mil integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes realizaron un mitin frente al palacio de gobierno para exigir abasto de medicinas, la derogación de la Ley del Issste y rechazar la ACE.
Encabezados por su dirigente, Jorge Cázares, tomaron la Secretaría de Educación de la entidad. Unos 40 mil mentores no laboraron, en perjuicio de al menos 800 mil estudiantes.
Más tarde, cientos de miembros del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Poder Ejecutivo marcharon en solidaridad con el Sindicato del Poder Judicial del estado, que demanda mejores condiciones de trabajo.
En Chiapas, miles de maestros del bloque democrático de la sección 7 del SNTE suspendieron labores y durante siete horas bloquearon varias carreteras del estado, en demanda de la salida de Elba Esther Gordillo de ese organismo y la cancelación de la ACE.
Manuel Mendoza Vázquez, dirigente regional del Bloque Democrático en los Altos de Chiapas, demandó que se emita la convocatoria para el relevo de la dirigencia de la sección 7, donde Gordillo “impuso charros”.
Octavio Vélez Ascencio, Hiram Moreno, Sergio Ocampo Arista, Héctor Briseño, Ernesto Martínez y Elio Henríquez