Guillermo Montalvo Fuentes - enviado Villahermosa, Tabasco, julio 27 de 2011. Desde que inició la epidemia, en 1983, han fallecido en el país 100 mil personas por VIH/sida, una cifra que en últimos años ha mostrado una tendencia descendente, gracias al mayor conocimiento que se tiene del virus, la aparición de los medicamentos antirretovirales y el acceso a los servicios de atención, explicó José Antonio Izazola Licea, titular del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida (Censida) Durante su participación en la conferencia “Retos para el acceso universal: el contexto internacional”, el funcionario público señaló que, en 2008, 1 de cada 14 personas seropositivas con tratamiento antirretroviral fallecía, por complicaciones, resistencia o falta de adherencia a los medicamentos, situación que en 2010 fue de 1 de cada 33, lo que representó una disminución en la mortalidad por causa del virus. Por tal motivo, Izazola se manifestó convencido de que México sí alcanzarará el Objetivo número 6 de Desarrollo del Milenio establecido por la Organización de las Naciones Unidas, y el cual se refiere a reducir la mortalidad por VIH/sida a un 3.5 por 100 mil habitantes, aunque por ahora el índice se mantiene por debajo, en un 4.2 defunciones por sida por cada cien mil habitantes. En términos de cobertura con antirretrovirales, subrayó que actualmente esta alcanza al 80 por ciento de los mexicanos con un estado avanzado de VIH que necesitan por indicación médica tratamientos antirretrovirales, porcentaje que en el año 2000 se estimaba era sólo de dos terceras partes de todos los hombres y mujeres seropositivos que los necesitaban. Al respecto, el funcionario explicó que para lograr esto ha sido fundamental la labor preventiva; sin embargo aseguró que el gasto destinado a la misma ha sido insuficiente, menor a lo que se gasta en atención, “no solo de Censida, sino también en los bancos de sangre, en el sector de educación, público y privado. Por su parte, César Antonio Núñez, representante del Progama Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/sida (ONUSIDA) coincidió en que la prevención es la piedra angular para la respuesta al virus, pues aseguró que “no hay presupuesto de ningún país del mundo que pueda sostener una fila interminable de nuevas infecciones” De acuerdo con datos de Censida, hasta finales del año pasado se estimaba que vivían en México 225 mil personas con VIH/sida, de las cuales 63 por ciento, eran hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH), 22 por ciento mujeres, 6 por ciento hombres clientes de trabajadores o trabajadoras sexuales, 3 por ciento trabajadoras sexuales, 2 por ciento hombres heterosexuales, 1.5 por ciento usuarios de drogas inyectables y 1.5 personas privadas de su libertad. |
Miércoles 3 de agosto de 2011, p. 40
Los conocimientos y expresiones culturales, recursos naturales y biológicos de los pueblos indígenas se encuentran en riesgo de desaparecer. Pero son particularmente vulnerables a ello la lengua materna, las ceremonias rituales, la medicina tradicional, danzas, fiestas, música, comidas y bebidas ancestrales, reconoce el informe de la consulta que realizó el gobierno federal entre los pueblos indígenas para proteger dichas manifestaciones.
Los factores detonantes de este riesgo son de índole interno y externo. Estos últimos se refieren a los que surgen en las propias comunidades, como el desinterés de los jóvenes por su cultura; la vergüenza de hablar su lengua y vestir indumentaria tradicional, o la pérdida de poder y de presencia del consejo de ancianos frente a sus pueblos, explica el documento.
Los detonadores externos aluden a todas aquellas influencias poderosas que penetran la vida comunitaria para transformarla, como las redes nacionales e internacionales de comercio, los medios de comunicación masiva, políticas públicas que manejan los recursos naturales y los procesos migratorios, entre otros.
El informe ejecutivo sobre la consulta ubica a la pobreza extrema y la marginación, así como la discriminación y el racismo del que habitualmente son objeto los indígenas, como factores externos que ponen el riesgo la cultura de ese sector de la población.
Los representantes de las comunidades señalan que la pérdida de especies de flora y fauna ha traído como consecuencia cambios en el medio ambiente, que han obligado a fijar estrategias de adaptación. Entre los cambios destacan los alimentarios y económicos.
Sobre los primeros puntualizan que hay una fuerte dependencia de la población a los alimentos procesados y productos transgénicos, lo que ha derivado en un aumento de enfermedades metabólicas y la aparición de cáncer.

En relación con las transformaciones económicas, dice que el cambio climático y el manejo erróneo del medio ambiente han aumentado los costos de producción, debido a la pérdida de territorios, aumento de plagas en los cultivos, emigración de animales hacia nichos ecológicos, escasez de agua o inundaciones, incendios y contaminación.
Para enfrentar esta situación proponen la reforestación de suelos, crear nuevos sistemas de cultivo y riego, reglamentar la práctica de la cacería, utilizar abonos orgánicos y la recuperación de las prácticas tradicionales para el control de plagas, entre otras medidas.
La Consulta Nacional a Pueblos Indígenas de México sobre los Mecanismos de Protección de sus Conocimientos Tradicionales, Expresiones Culturales, Recursos Naturales, Biológicos y Genéticos fue impulsada por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas a partir de 2008, y en el proceso participaron las secretarías de Medio Ambiente, de Ganadería, Salud y Relaciones Exteriores, así como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.
Entre las propuestas para proteger los conocimientos tradicionales indígenas destaca el cumplimiento del gobierno de los tratados que se firman con las etnias, reconocer a estos pueblos como sujetos de derecho, respetar las formas de vida y organización interna de las comunidades originarias y la difusión de las diversas culturas indígenas a través de los medios masivos de comunicación.