viernes, 1 de marzo de 2013

Crisis vaticana Acusan a la Iglesia de violar convención sobre los derechos de los niños



Víctimas de curas pederastas exigen a la ONU censurar a la cúpula católica
Cardenal chileno desestima críticas por acudir al cónclave pese a haber encubierto abusos sexuales
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Joseph Ratzinger se despide desde el balcón de la residencia de CastelgandolfoFoto Ap
Reuters y Dpa
 
Periódico La Jornada
Viernes 1º de marzo de 2013, p. 3
Roma, 28 de febrero.
En el último día de papado de Benedicto XVI, un grupo de víctimas de abuso sexual pidió a la Organización de Naciones Unidas (ONU) que censure al Vaticano por no proteger a los niños atacados por clérigos pederastas pertenecientes a la Iglesia católica.
En conferencia de prensa realizada a metros de los muros que rodean la Ciudad del Vaticano, el titular de la Red de Sobrevivientes de Abusados por Sacerdotes (Survivors Network of those Abused by Priests; Snap, por sus siglas en inglés), David Clohessy, afirmó este jueves que su grupo hizo una presentación formal al Comité de la ONU sobre los Derechos del Niño.
Es una larga presentación de 30 páginas basada en informes gubernamentales de cinco naciones, dijo Clohessy a periodistas, rodeado de fotografías de niños –apuntó que eran miembros de su organización– a la edad en que sufrieron abuso.
Esperamos que la ONU diga que el Vaticano está violando el tratado que acordó honrar.
Snap denuncia que el Vaticano ha violado la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño, que firmó en 1990, en cuatro aspectos, entre ellos no cooperar con las investigaciones judiciales y no proteger a los menores.
La crisis en torno al abuso contra menores cometido por clérigos, que llevó a la quiebra a varias diócesis en Estados Unidos, costó a la Iglesia millones de dólares en compensaciones y acaparó el papado de Benedicto XVI, vuelve a estar en el foco de atención, mientras los cardenales se preparan para ingresar en un cónclave y elegir al nuevo pontífice.
Activistas católicos han pedido al cardenal estadunidense Roger Mahony, quien protegió en la década de 1980 a sacerdotes que se sabe cometieron abusos, que se aparte de la elección del hombre que los católicos consideran el representante de Dios en la Tierra.
Esta es la institución religiosa más grande sobre el planeta, con un inmenso poder centrado justo aquí. De un plumazo, el Papa podría marcar una enorme diferencia, expresó Clohessy.
Los casos de abuso sexual comenzaron a salir a la luz en la década de 1980 y alcanzaron el tenor de una importante crisis en 2002, luego de la difusión de informes mediáticos en Estados Unidos.
Las denuncias llevaron al Vaticano a iniciar investigaciones y a reconocer que la oficina papal encargada de atender esos asuntos, encabezada por el cardenal estadunidense William Levada, recibió 4 mil casos en la década pasada. En 2008, Joseph Ratzinger viajó a Estados Unidos y se disculpó públicamente por los hechos.
Pero el hoy Papa emérito se abstuvo de emprender acciones concretas frente a las denuncias, lo que llevó al Centro por los Derechos Constitucionales, con sede en Nueva York, a presentar en septiembre de 2011 ante la Corte Penal Internacional una demanda contra Benedicto XVI por considerarlo responsable de violación y otros abusos en todo el mundo, tanto por su ejercicio de responsabilidad superior como por su implicación directa en ocultar los crímenes.
Clohessy agregó que Ratzinger no fue lo suficientemente lejos frente a los abusos cometidos por curas contra menores.
Tenía tanto el poder como el conocimiento para hacer una enorme diferencia, y creemos que se negó a hacerlo, indicó.
Dos de los legados de Benedicto XVI que arrojaron consecuencias directas para México fueron las sanciones de 2006 al sacerdote Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo, acusado de pederastia, y las beatificaciones del 20 de noviembre de 2005 de sacerdotes y laicos participantes en la guerra de los cristeros contra el Estado mexicano a causa de los esfuerzos del presidente Plutarco Elías Calles por secularizar la educación. Entre ellos están José Trinidad Rangel, Andrés Solá, Leonardo Pérez Larios y Ángel Darío Acosta Zurita.
Por lo pronto, el cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz desestimó las críticas de fieles y también del diario The New York Times por su participación en el cónclave a pesar de que encubrió abusos sexuales
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