sábado, 10 de septiembre de 2011

Niega la arquidiócesis de Puebla alentar intolerancia religiosa

Puebla, Pue., 9 de septiembre. La arquidiócesis de Puebla descartó que se aliente la intolerancia religiosa en la entidad y eximió al sacerdote Ascensión Benítez González, de encabezar las amenazas que católicos profirieron contra evangélicos en la comunidad de San Rafael Tlanalapan el pasado miércoles, pues la libertad de culto es un derecho fundamental, además debe prevalecer el diálogo para evitar enfrentamientos.

Lo anterior, ocurre luego que unos 200 católicos tradicionalistas de San Rafael Tlanalapan, municipio de San Martín Texmelucan –encabezados por el cura Ascensión Benítez González y por el presidente auxiliar Antonio García Ovalle–, se reunieron la noche del miércoles fuera de la capilla de San Isidro Labrador y amenazaron con linchar a 70 evangélicos por no compartir el credo mayoritario y los emplazaron a abandonar la comunidad antes del próximo lunes.

El arzobispado explicó que los fieles católicos de Tlanalapan, tras dialogar el pasado jueves por la noche con el presidente auxiliar y el párroco de la iglesia, acordaron dialogar con el pastor cristiano para manifestarle que una gran mayoría de la población se sentía agredida en su fe y costumbres, ante la pretensión de construir un templo no católico en las cercanías de la capilla de San Isidro Labrador.

Manifestó que la Iglesia católica en Puebla hace un atento llamado a todos los involucrados en este caso, invitándolos a mantener el diálogo como camino para resolver las diferencias, observar el estado de derecho y salvaguardar en todo la concordia y la seguridad de las personas, independientemente del credo que profesen.

En un comunicado eximió al sacerdote católico de proferir las amenazas, pues argumentó que González Solís no se encontraba en la parroquia cuando fueron convocados los fieles católicos para reunirse a las afueras del templo parroquial y dirigirse a la casa del pastor. Hasta la fecha no habían llegado a un acuerdo católicos y evangélicos de esta comunidad

El primer antecedente de este conflicto en Tlanalapan se remonta a 2006, cuando los evangelistas exigieron a las autoridades municipales acceso a la red de agua potable, que les negaban los católicos. Cinco años después, en su homilía del domingo pasado, el párroco Ascensión Benítez incitó a sus feligreses a presionar a los evangélicos a irse del pueblo

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