domingo, 17 de enero de 2010

Cooperativas escolares, chatarrizadas

Consumidores cautivos de alimentos poco saludables, 25 millones de niños de primaria

Cooperativas escolares, chatarrizadas

Dificultades financieras impulsaron alianzas dudosas; piden profesores que se corrija el rumbo

Laura Poy Solano
Periódico La Jornada
Domingo 17 de enero de 2010, p. 33

Investigadores y profesores de educación básica afirmaron que con la venta de alimentos chatarra en las cooperativas escolares del país se incurre en un nuevo fraude educativo que afecta a poco más de 25 millones de alumnos de educación básica, quienes son considerados un mercado cautivo al servicio de las grandes trasnacionales.

César Navarro, profesor-investigador de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), destacó que uno de los ejes de la Alianza por la Calidad de la Educación establece la promoción de hábitos saludables y el combate a la obesidad, pero en los hechos prevalece un contrasentido, pues mientras en el aula se incluyen programas para reforzar una dieta balanceada, en el recreo los estudiantes sólo tienen acceso a alimentos poco saludables, es decir, hay un doble discurso.

Recordó que en 2007 la entonces titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Josefina Vázquez Mota, firmó un convenio de colaboración con el grupo PepsiCo, una de las principales empresas refresqueras del mundo, para lanzar el programa Vive Saludable Escuelas.

El objetivo, agregó, era impulsar mejores hábitos alimentarios en los estudiantes y participar en proyectos para mejorar instalaciones deportivas en centros escolares, pero sin tocar la venta de refrescos y alimentos chatarra en las cooperativas. Se trata de un nuevo fraude, pero está vez perpetrado por las mismas autoridades educativas.

Navarro, experto en educación básica, enfatizó que las cooperativas surgieron como modelo de trabajo comunitario sin fines de lucro, impulsado por un capital semilla donado por la propia comunidad escolar, y cuyo objetivo central era fortalecer los lazos de solidaridad. Recordó que también se impulsaron las parcelas y huertas escolares en comunidades rurales, donde maestros, alumnos y padres de familia se involucraban en proyectos que beneficiaban a la escuela.

Sin embargo, indicó, actualmente la cooperativa escolar quedó desvirtuada y reducida a la tienda privada y a un negocio multimillonario de las grandes trasnacionales.

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Alumnas de la Telesecundaria 184, República de Cuba, ubicada en el municipio de Nezahualcóyotl, estado de México, comen frituras a la hora del recreo; imagen de archivoFoto Roberto García Ortiz

Agregó que desde agosto de 2008 la Secretaría de Educación del Gobierno del Distrito Federal impulsó una iniciativa para deschatarrizar las escuelas y eliminar estos productos nocivos para la salud de los alumnos, pero fue rechazada por la SEP.

Hoy corremos el riesgo de que continúe la indolencia e irresponsabilidad de funcionarios chatarra, que pese al creciente número de niños obesos en México se niegan a asumir una responsabilidad.

Destacó que se ha llegado al exceso de hacer de los alumnos verdaderos agentes de ventas de las trasnacionales, pues se establecen cuotas para comercializar estos productos en las escuelas, obligando a que los propios estudiantes los promuevan con sus compañeros.

Jorge Cázares, secretario general de la sección 18 de Michoacán, afirmó que en la entidad se inició una jornada para eliminar, en los 10 mil planteles de educación básica estatales, la comercialización y consumo de alimentos chatarra, iniciativa que encabezará la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en todo el país, como parte de un modelo educativo alternativo que respete el derecho a una vida saludable para todos los alumnos, ante cifras alarmantes de 30 por ciento de la población escolar con sobrepeso y 40 mil menores con diabetes en la entidad.

Explicó que el deterioro de las cooperativas comenzó cuando el gobierno federal abandonó el financiamiento de las escuelas. Esto obligó a que muchas echaran mano de convenios y acuerdos con empresas privadas que, sin importar qué ofrecían a los alumnos, donaran unos pesos para tener el centro escolar en pie. Hoy constatamos que el costo fue muy alto, porque se descuidó lo más importante: la salud de los estudiantes

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