sábado, 17 de octubre de 2009

Diócesis de San Cristóbal denuncia hostigamiento

Una campaña en medios de comunicación esparce calumnias y ataques a religiosos

Diócesis de San Cristóbal denuncia hostigamiento

Obispos reafirman su decisión de caminar con el pueblo pobre que sufre consecuencias de la crisis

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Habitantes de Mitzitón oran pidiendo protección y fuerza para resistir la construcción de la autopista San Cristóbal-PalenqueFoto Moysés Zúñiga Santiago
Hermann Bellinghausen

Los obispos católicos Felipe Arizmendi Esquivel y Enrique Díaz Díaz, titulares de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, respondieron a diversos señalamientos públicos y oficiales en días recientes: Se han generado, nuevamente y con fuerza, una serie de ataques y calumnias a través de los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, Internet) y de algunas instancias de gobierno contra nuestra diócesis.

Los prelados y otros representantes de católicos de la diócesis se refieren a las acusaciones contra algunas personas concretas y contra grupos que mantienen viva la esperanza de que se puede construir una sociedad nueva que sea signo del reino de Dios, señalándonos como promotores de violencia e inestabilidad, de acciones beligerantes, saqueos, sabotajes. Definitivamente, este no es nuestro camino.

El mundo, analizan, está viviendo una crisis en el sistema social, económico y político que desenmascara el fracaso del proyecto neoliberal. En nuestro país, esto se expresa en un creciente empobrecimiento de la población, desempleo, hambre, abandono del campo, ineficiencia de las instituciones educativas y de salud, migración. Todo esto genera descontento social.

Reiteran lo que es sabido hace muchos años respecto de la diócesis, que ésta ha decidido caminar con el pueblo pobre que sufre las consecuencias de este sistema social que está en crisis.

Dirigiéndose a su grey, los obispos expresan: No nos asuste ni nos extrañe que los poderosos quieran intimidar y buscar culpables, usando la misma estrategia de levantar calumnias e infundios que, en la década pasada, llevaron a la persecución, hostigamiento y encarcelamiento de agentes de animación y coordinación pastoral y de servidoras y servidores en nuestra diócesis. Hacen mención a las acusaciones en prensa (y presuntamente de la procuraduría estatal) contra los sacerdotes Eleazar Juárez, Jesús Landín y Juan Manuel Hurtado.

Además, a hermanas y hermanos servidores en algunas comunidades se les hostiga como si fueran promotores de la violencia. Y advierten: Si alguien se desvía, debemos corregirlo; no actúa en nombre de la diócesis.

En respuesta a dicha situación, llaman a los medios de comunicación y las autoridades gubernamentales a ser conscientes de su responsabilidad de informar y defender la verdad, evitando ser agentes de inestabilidad social con falsas informaciones. Que manifiesten disposición para dialogar con quienes podemos tener puntos de vista distintos, pero que luchamos también por el bienestar integral de Chiapas.

También convocan a los agentes de pastoral a no perder la esperanza; más bien, renovar y fortalecer nuestro compromiso, nuestras opciones evangélicas, acompañando al pueblo de Dios. Además, “ser prudentes y tomar precauciones para evitar ser sorprendidos por la ‘siembra’ de pruebas falsas, o la probable intervención telefónica o de Internet. Analicemos desapasionada y críticamente nuestras palabras y acciones, revisando si hemos dado pie a malas interpretaciones, para evitar que se distorsione lo que decimos o hacemos”.

Del mismo modo, pide a hermanas y hermanos servidores de buena voluntad discernir críticamente la información que los medios de comunicación transmiten y que muchas veces desinforman y confunden y a ser muy claros en nuestra opción por la justicia y la verdad como cimientos para la paz y la reconciliación. Rechazar las opciones violentas y optar siempre por los medios pacíficos para la transformación social.

La tensión existente entre la diócesis sancristobalense y el gobierno estatal se ilustra con el siguiente episodio, referido a La Jornada por testigos presenciales. El pasado fin de semana, durante la rumbosa, blindada y exclusiva visita de 65 embajadores a la ciudad de San Cristóbal, el obispo Arizmendi Esquivel intentó acercarse al gobernador Juan Sabines Guerrero.

Saliéndole al paso, el alcalde coleto Mariano Díaz Ochoa aconsejó al prelado que se retirara, pues el gobernador, dijo, está muy molesto con la diócesis. Un sacerdote acompañante de Arizmendi Esquivel le dijo: Vámonos, monseñor. De mejores lugares nos han corrido.

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