sábado, 24 de diciembre de 2011

Desde la niñez, juegos y juguetes imponen estereotipos sexistas

Los objetos lúdicos no son congruentes con los actuales ideales de igualdad, señala investigación

Aunque inofensivos, poseen una carga simbólica y configuran el deber ser para hombres y mujeres: experta

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Escena captada en un hogar de la ciudad de México, el Día de Reyes de 2010Foto Alfredo Domínguez
Ariane Díaz
Periódico La Jornada
Sábado 24 de diciembre de 2011, p. 2

Los juguetes y juegos durante la infancia son determinantes en la construcción de la identidad de mujeres y hombres, así como en la reproducción de los roles y estereotipos de género y que llevan a una persona a decidir, incluso, la profesión a la que dedicará su vida, coinciden especialistas.

Los juguetes, objetos en sí mismos inofensivos, adquieren una carga simbólica y configuran el deber ser para hombres y mujeres, de acuerdo con la sociedad y el sistema familiar, y constituyen patrones o guiones de vida como una impronta, señala Patricia Illescas, terapeuta y sexóloga.

La actividad lúdica en la niñez es un proceso sicológico que contribuye en la construcción de la identidad de género y la incorporación de roles, valores, actitudes, comportamientos y aspiraciones acordes con lo que la sociedad reconoce como válido para hombres y mujeres, comenta.

Una investigación efectuada en la Universidad de Granada, España, a propósito de la actitud en niños y adultos sobre los estereotipos de género en juguetes infantiles indica que éstos son un reflejo del mundo adulto; sin embargo, estos objetos lúdicos no se corresponden con los ideales de igualdad de la sociedad actual, ya que sugieren ciertos valores, significados, aspiraciones y patrones de conducta de cómo deben ser según su género.

Así, la oferta para las niñas incluye juguetes relacionados con la maternidad, las tareas domésticas y la estética y la belleza; mientras que para los niños los juguetes están orientados a propiciar destrezas físicas, la fuerza, la astucia y el poder.

El juego y los juguetes son un poderoso medio socializador, capaz de condicionar y modelar educativamente la capacidad de selección y preferencia de una profesión u otra, subraya el estudio de María del Carmen Martínez y Manuel Vélez, cuyos principales resultados fueron publicados en 2009 en la revista Ciencia Ergo Sum, de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Alejandra Buggs, directora del Centro de Salud Mental y Equidad de Género, refiere que sí existen juguetes sexistas, pero la misma sociedad es quien los usa para marcar más las diferencias de género y en ello influye, también, la publicidad de los objetos de juego.

Si vemos un catálogo de juguetes, nos damos cuenta que está dividido por géneros y no vemos en el anuncio de una cocinita a niños y niñas jugando a la comidita o en el catálogo de superhéroes a niños y niñas jugando con ellos, expone.

De esta forma, mediante el juego se determina el ámbito social al que va a pertenecer una persona, dependiendo si es hombre o mujer; el ámbito público para los varones, y el privado o doméstico para la mujer.

Lo anterior limita las aspiraciones y la capacidad de los niños de poder visualizarse a sí mismos en otra faceta o con la versatilidad que podrían alcanzar; la prueba está en que en la etapa adulta un porcentaje mayor de mujeres elige carreras de humanidades (cerca de 80 por ciento contra 20 por ciento de varones), mientras que los hombres se inclinan por carreras de ciencias duras y muy pocas mujeres lo eligen (en un porcentaje inversamente proporcional), dice.

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El 20 de abril pasado en Papalote Museo del Niño, en Chapultepec, se efectuó un intercambio de juguetes bélicos por juguetes didácticosFoto María Luisa Severiano

Actitud parental

Otro elemento que abona a la reproducción de estereotipos de género es la actitud de los padres hacia la preferencia de los hijos por un juguete o juego particular.

Estudios han demostrado que la reacción de padres y madres hacia hijos de ambos sexos (pero particularmente con los varones) cuando éstos se entretienen con juguetes que no pertenecen al género correspondiente, lo tachan inmediatamente y, en cambio, le aplauden si juega con uno acorde a su género, explica Matilde Matuk, de la Sociedad Sicoanalítica de México.

Para David Fragoso Franco, especialista del Colegio de Pedagogía de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la UNAM, la reproducción de roles no puede atribuirse sólo a los juguetes, los niños también se entretienen con Internet y la televisión, y reciben una serie de información de sus propias familias donde los roles de género también han cambiado.

El académico considera que en cuestión de género, los niños ven en televisión muchos tipos de parejas, en la misma calle; también ven a sus propias mamás metidas en roles distintos a los tradicionales y a partir de ello van armando una manera de entender el mundo. La sociedad está cambiando poco a poco.

Publicidad y legislación

Buggs, por su parte, considera que debería legislarse en la materia y proponerse una serie de políticas públicas tendentes a evitar el uso sexista de los juguetes y la discriminación de género que promueve la publicidad de los mismos.

Para Illescas, los juguetes deberían, incluso, poseer órganos sexuales externos pélvicos perfectamente delineados, pues los modelos actuales de muñecos (tanto femeninos como masculinos) anulan nuestras características sexuales y ello contribuye a la ignorancia y la negación de los cuerpos. ¿Cómo estar al tanto de cuidarse una vagina o cuello uterino si estas partes no aparecen?

Luego de estudiar los estereotipos de género en juguetes infantiles con 400 niños y 200 universitarios, Martínez y Vélez concluyen que se deben promover más experiencias lúdicas dirigidas a niños y niñas con valores y actitudes de igualdad en la diversidad, pues cualquier persona puede y debe desempeñar cualquier actividad con independencia de su sexo, además de proponer alternativas del uso del juguete con el fin de que todos los infantes tengan iguales oportunidades de vida.

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