domingo, 9 de octubre de 2011

El faje, "práctica de placer" que los humanos dejan con los años

Muchos lo ejercen con culpa porque para muchas religiones las cosas de la carne son sucias, dice académica

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Entre más jóvenes, los humanos son más proclives a las caricias y a la exploración sensual, práctica que se va dejando cuando se establece la pareja, señalan especialistas. La imagen, en Ciudad UniversitariaFoto José Carlo González
Carolina Gómez Mena
Periódico La Jornada
Domingo 9 de octubre de 2011, p. 33

En México pocos saben lo que es el petting. Sin embargo, tal vez muchos se han entregado a él, especialmente durante la adolescencia y al comienzo de la vida sexual. Según expertos, no es privativo de alguna edad, pero reconocen que muchas parejas dejan esta práctica con el paso del tiempo y porque lo que prevalece es una cultura machista y genitalizada.

Petting deriva del inglés to pet, que significa acariciar, pero en el terreno sensual, sexual y erótico puede significar mucho más y cubrir un rango que va desde las miradas, los roces, olfatear y acaricar al otro con manos, boca y lengua, y por ende, convertirse en una experiencia muy gratificadora. En el caso de algunas mujeres (no se puede generalizar) podría brindar mucho más placer que la relación coital.

Según algunos especialistas, el petting también puede utilizarse como una intervención que forme parte de un tratamiento de problemas o disfunciones sexuales; también para evitar embarazos no deseados o infecciones de transmisión sexual, recurrir a él cuando no se cuenta con métodos anticonceptivos de barrera en ese momento, o bien, por puro gusto.

Selma González Serratos, académica del Programa de Sexualidad Humana de la Facultad de Sicología de la UNAM, indicó que el petting es una práctica que siempre ha existido entre la gente joven, en parejas que tienen una relación amorosa y física cercana, muy íntima, pero algunas no lo practican porque no les parece apropiado. Es una expresión que tiene mucho que ver con la sensualidad y en la que no hay coito.

En entrevista con La Jornada, la también fundadora de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología indicó que las mujeres pueden ser más proclives a esta práctica, porque estamos más cercanas al modelo general de todo el cuerpo y las caricias; los hombres son más rápidos y de corte. Tuvo el coito, y se acabó, a nosotras nos gusta prolongar las cosas, y las caricias permiten ese disfrute sensual. Aunque habrá mujeres que no lo quieren, eso no es una regla. Los hombres son muy genitales, pero pueden aprender a globalizar su erotismo.

Juan Luis Álvarez-Gayou, fundador y director del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex), precisó en entrevista que las parejas en México, sobre todo cuando ya están más establecidas, se dan poco a las caricias; van muy directo a genitalizar la relación sexual. Señaló que cuando hay disfunciones, los terapeutas recomendamos un ejercicio que se llama caricias y reconocimiento corporal, donde se invita a las parejas a que tengan una serie de caricias que no van a culminar en el coito, y por medio de las cuales van a conocer y disfrutar el hecho de dar y recibir.

González Serratos precisó que el petting se utiliza en terapias, pero resaltó que dado que muchas de las dificultades sexuales son sólo reflejo de otros problemas de pareja, como el temor a integrarse al otro, a fusionarse, resulta que muchas veces la sexualidad no es el problema, es un síntoma.

Para Álvarez-Gayou, el petting es algo similar a lo que coloquialmente en México se llama faje, pero González Serratos, considera que es mucho más que eso, pero coinciden en que en el primero se exalta el placer, mismo que está negado por las religiones judeo-cristianas, indicó la académica, quien lamentó que quienes profesan esas confesiones suelen “vivir con culpa su sexualidad. Para la Iglesia católica, las cosas de la carne son sucias; ni el petting está permitido”.

Álvarez-Gayou agregó que un estudio hecho por el Imesex entre jóvenes que aún no habían tenido relaciones coitales arrojó que “de los que tenían entre 12 y 14 años, 57 por ciento había tenido prácticas de caricias y encuentros eróticos, como fajes; los de 15 a 17 años, 42 por ciento, y en los de 18 a 21 el porcentaje bajó a 30”.

Otro sondeo indicó que los hombres (jóvenes) tardan menos de 10 minutos en eyacular, y más de 45 por ciento no dedican casi nada de tiempo a las caricias.

En cuanto a las mujeres 31.2 por ciento nunca o rara vez ha tenido un orgasmo; 5 por ciento no los tiene nunca, 15 por ciento casi nunca y otro porcentaje igual lo consigue en la mitad de los encuentros. Sumando, resulta que más de 50 por ciento tienen pocos orgasmos en sus relaciones sexuales.

Álvarez- Gayou aclaró que el hecho de que no tengan orgasmos no siempre es culpa de los hombres rápidos, sino también porque ellas desconocen su propio cuerpo, por una mala educación de su sexualidad. Al respecto, González Serratos aseguró que en México la educación sexual que existe es la del silencio; la culpa; la represión (por la influencia religiosa); el castigo, sobre todo para el placer, aderezada de machismo y patriarcado.

De acuerdo con publicaciones, en la franja de 14 a 28 años de edad, hombres y mujeres son más asiduos al petting, y se calcula que en Estados Unidos alrededor de ocho de cada 10 universitarios se entregan a esta práctica.

Lo cierto es que muchos no se atreven a ejercerlo y a dedicarle tiempo, no sólo porque desconocen lo gratificante que puede ser, pues muchos la omiten porque la piel compromete, y eso da miedo, indicó González Serratos

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