lunes, 20 de diciembre de 2010

La violencia familiar se revierte contra los hombres en Yucatán

La violencia familiar se revierte contra los hombres en Yucatán

En cinco años se han integrado 258 espedientes; sólo dos mujeres fueron consignadas, pero las liberaron por falta de pruebas

Excepciones, quienes usan artes marciales para agredir: instructor

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Clase de defensa personal en el Centro Integral de Atención a la Violencia Intrafamiliar de Mérida, Yucatán. La institución ha reportado un aumento del número de quejas de hombres que dicen ser agredidos por esposas, concubinas, hijas y otras mujeres; sin embargo, el instructor David Rosales rechaza que estos ataques se relacionen con la enseñanza de las artes marcialesFoto Luis A. Boffil
Luis A. Boffil Gómez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 20 de diciembre de 2010, p. 34

Mérida, Yuc., 19 de diciembre. Jorge, como solía hacerlo de cinco a seis días por semana, llegó ebrio a su casa en la colonia San José Tecoh y pidió a gritos a su esposa Angélica que le sirviera de comer.

Su compañera desde hace 18 años, con la que procreó dos hijos, le sirvió un plato con carne, frijoles y tortillas. ¡Siempre la misma comida! ¿No te doy lo suficiente para que compres alguna cosa mejor?, reclamó Jorge.

¡Si no te emborracharas a diario tendríamos más dinero para comprar mejor comida!, replicó la mujer.

Envalentonado por el alcohol, Jorge se levantó de la mesa y se abalanzó sobre su esposa para darle una tunda como las que le había propinado por años, pero en esta ocasión él fue quien se dobló de dolor y cayó.

Angélica le dio una patada en los testículos. Jorge no sabía que meses antes su compañera había empezado a tomar cursos de defensa personal, que el Centro Integral de Atención a la Violencia Intrafamiliar (Ciavi), dependiente del ayuntamiento de Mérida, ofrece de manera gratuita. El Ciavi apoya a mujeres y a varones víctimas de agresión.

El caso de Jorge y Angélica, en que el golpeador se convirtió en golpeado, es uno de tantos registrados en agencias ministeriales. El número de varones que denuncian a esposas, concubinas y otras mujeres por presuntas agresiones va en aumento.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) tiene 258 expedientes de hombres que denunciaron maltrato físico y sicológico de sus esposas y concubinas entre 2005 y junio de 2010; en 140 casos ya se emitió sentencia y sólo dos mujeres fueron remitidas a los jueces, pero salieron libres por falta de pruebas.

Los juzgados mantienen abiertos 118 casos de maltrato contra hombres, pero según los tribunales los afectados no volvieron para ratificar las denuncias.

En 2005 se documentaron 56 casos; en 2006, 44; en 2007, 61; en 2008, 51; en 2009, 38, y hasta junio de 2010 sumaban ocho. La PGJE considera que muchos no son reportadas porque los agredidos sienten vergüenza.

Jorge lo pensó mucho antes de presentar una denuncia por violencia intrafamiliar ante el Ministerio Público y lo hizo en febrero de 2009. El expediente 2340/2009 señala que acusó a Angélica de maltrato y golpes a pesar de que aportaba puntualmente dinero para la manutención familiar.

“Angélica cambió de actitud y ahora ya no para de gritarme y golpearme. En diciembre de 2008 llegué a casa después de trabajar (es contratista de obras), y ella me empezó a gritar porque necesitaba más dinero. Le dije que no tenía más. De la nada agarró un candado de acero, me lo aventó a la quijada y después se me fue encima a golpes hasta sangrarme.

Me fui de la casa. Al otro día me llamó por celular y me pidió que regresara porque estaba arrepentida. Acepté, pero con temor; por unos días estuvimos bien, pero después resurgió su carácter violento. Por todo me golpeaba. Ya no soporté más y volví a irme. En febrero de 2009 fue a buscarme a la vivienda que yo rentaba y me agarró a patadas y golpes. Me gritaba que ya era karateca. Ese mismo mes presenté la denuncia en el Ministerio Público.

–¿Qué sientes ahora?

–¡Tengo miedo! Aunque no la he vuelto a ver desde hace meses, en ocasiones me envía amenazas con amigos. Dice que me va a romper la madre si no vuelvo.

Alicia Canto Alcocer, directora del Ciavi, informó que de cada 100 quejas por agresiones que atiende ese organismo, al menos cinco o seis son de hombres, a quienes también ofrece atención sicológica, médica y jurídica.

Canto Alcocer reconoció que el número de mujeres yucatecas que han pasado de la defensa a la agresión contra sus compañeros ha ido en aumento.

El instructor de artes marciales David Rosales ofrece en el Ciavi cursos de técnicas de combate y respuesta rápida y contundente ante situaciones de violencia intrafamiliar.

No todas las mujeres que aprendieron a defenderse con artes marciales en el Ciavi son ahora violentas con sus parejas. Esas son excepciones. Queremos que las mujeres se defiendan, no que agredan, dijo

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