martes, 10 de noviembre de 2009

Montan plantón cientos de electricistas ante sedes de la hidroeléctrica de Necaxa

Quieren evitar que los recintos sean saqueados y que la CFE meta más gente a trabajar

Montan plantón cientos de electricistas ante sedes de la hidroeléctrica de Necaxa
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Trabajadores de Luz y Fuerza sumaron ayer cinco días ante los accesos de la subestación de El Salto, en el municipio poblano de Juan GalindoFoto Marco Peláez
Gustavo Castillo García
Enviado
Periódico La Jornada
Martes 10 de noviembre de 2009, p. 7

Necaxa, Pue., 9 de noviembre. Para evitar que los centros de trabajo sean saqueados y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ponga más personal a operar las instalaciones, cientos de trabajadores en activo y jubilados, divididos en tres turnos, ya tienen cinco días en plantón permanente resguardando los accesos al área administrativa de Necaxa (la primera planta hidroeléctrica construida en Latinoamérica), y también las entradas a la subestación de El Salto, el punto donde hasta hace unos años nacía la única fuente de electricidad que abastecía al Distrito Federal, parte de Hidalgo y Puebla.

Luis Gerardo Martínez Gómez, alcalde del municipio Juan Galindo, afirmó que a diferencia de los días posteriores al 11 de octubre, cuando el presidente Felipe Calderón emitió el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro, ahora la plaza central se ve casi desierta.

En parte es porque muchos de los electricistas se movilizaron en autobuses hacia Puebla para apoyar las protestas de sus compañeros en la angelópolis. Pero aun así, en este pueblo de electricistas, cientos se dividen los horarios de vigilancia y pasan horas bajo improvisadas casas de campaña.

Algunos de los situados frente a los accesos a La Mesa (como llaman a la zona donde se encuentran las casas para los ingenieros, que trabajaban en la hidroeléctrica sin sus familias, y las oficinas centrales de la planta), colectan dinero al paso de los vehículos que entran o salen del municipio. Otros se encargan de repartir entre sus compañeros la comida que la comunidad les lleva y otros vigilan que nadie saque maquinaria o documentos de las instalaciones.

Hoy La Mesa está casi desierta desde la zona serrana que rodea las construcciones. Los únicos ocupantes del inmueble son aparentemente tres unidades de la Policía Federal y unos cuantos agentes.

Sin embargo, Juan, un trabajador que participa en las guardias, señaló que algunos uniformados están escondidos. El jueves pasado (6 de noviembre) llegaron como cien.

Ese día supuestamente los trabajadores trataron de tomar las instalaciones, pero no es cierto, se habló con los jefes de los policías y los dejaron pasar a realizar un mitin en el centro de La Mesa; luego salieron y colocaron las banderas rojinegras y allí están, en plantón, cuidando que nadie saque maquinaria o documentación, aseguró Román Olvera, electricista jubilado cuyos bisabuelos trabajaron en la hidroeléctrica.

Desde el pasado 6 de noviembre los trabajadores han montado guardias de entre 30 y 50 personas por turno, en cada uno de los dos accesos de la subestación de El Salto. De allí se manda la electricidad que se produce en Necaxa al Distrito Federal, Puebla e Hidalgo. Pero ahora no importa que la planta no genere; con eso de que está interconectado todo el sistema la luz llega desde cualquier punto del país donde haga falta, señaló Rogelio, electricista que pidió no dar su apellido. Él, al igual que muchos de sus compañeros, para hacer más divertida la guardia, elaboraron maracas con botellas de plástico y piedras que sirven para acompañar sus cantos y gritos de protesta por el cierre de Luz y Fuerza del Centro.

A diferencia de los que están de guardia en La Mesa, a los de El Salto sólo los separa una puerta de los cerca de 20 policías federales que resguardan las instalaciones. Los trabajadores permiten la salida de los uniformados cuando van por comida, porque ningún vehículo, patrulla o no, sale de la subestación

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